Un grupo de mujeres al son de la música llevaban el ataúd al cementerio.
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Bailando con el féretro encima al igual que los ‘africanos del coronavirus’ le dieron el último adiós a un joven venezolano.

Como un hecho inusual e incluso grotesco se ha calificado el sepelio que decenas de ciudadanos venezolanos le hicieron a uno de sus compatriotas en Ocaña.

Al igual que los muy conocidos en redes sociales ‘africanos del coronavirus’ quienes bailan con el ataúd encima, así sucedió este sábado en la ‘Villa de los Caro’.

Cuando un grupo de ciudadanos del vecino país rompieron todas las reglas de bioseguridad para llevar a su última morada a Armando Díaz de 23 años de edad.

El joven, había perdido la vida por ahogamiento el pasado domingo 28 de junio cuando se bañaba en el sector de San Luis, río Algodonal.

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¿ELLOS MANDAN?

Según las denuncias de los habitantes de la Urbanización Central, este grupo de venezolanos convirtieron el sepelio de su amigo en una descarada parranda.

Después de horas violando las medidas de aislamiento, estas personas en medio de una inminente violación a la ley llevaron el cuerpo al cementerio Central.

Personas aglomeradas y llorando encima del féretro, motocicletas echando humo y un parlante con música para la danza fúnebre fueron una de sus tantas infracciones.

A pesar de que la Policía hizo presencia en la zona los ciudadanos extranjeros cumplieron su deseo de hacer una procesión como si ellos mandaran en la ciudad. 

Solo les faltó poner la clásica canción de quienes infringen la normas de Bioseguridad.

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