En la memoria de los ocañeros se encuentra este fatidico suceso. / Foto Tomada Video John Quesada.
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El 26 de enero de 2007, nuestro municipio sufrió una de las catástrofes más grandes de la historia reciente. Parte del populoso Mercado Público fue devorado por las llamas.

Caía la tarde del viernes 26 de enero de 2007, cuando la desgracia visitó la casa de comercio más importante de Ocaña: el Mercado Público.

Un incendio sin precedentes en la historia del municipio arrasó con todo a su paso. Un aparente descuido con una veladora fue la razón del infortunio.

El incendio empezó a las 5 de la tarde / Foto laplayadebelen.org

 

Más del 40 % de la vetusta edificación fue consumida en su totalidad; establecimientos comerciales quedaron reducidos a cenizas.

Después de 13 años de la catástrofe más grande que ha visitado al comercio de Ocaña, recordamos el hecho a través de este escrito.

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INCENDIO INDOMABLE

A eso de las 5:20 de la tarde, los Bomberos Voluntarios de Ocaña recibieron el reporte de un voraz incendio en el Mercado Público de la ciudad.

20 minutos después, el carro de bomberos llegó al lugar ingresando por la calle novena. Las llamas se hacían cada vez más fuertes.

Las llamas que se iniciaron en el centro del bloque A de la edificación, tomaron fuerza producto de los vientos hacía la calle novena.

El incendio que se convirtió en indomable, requirió el apoyo de la Aeronáutica Civil, Bomberos de Aguachica y Centrales Eléctricas de Norte de Santander.

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PERDIDAS TOTALES

Las llamas no perdonaron nada a su paso, víveres, ropa, calzado, electrodomésticos y hasta animales fueron consumidos por las llamas.

La conflagración que destruyó hasta el piso de la edificación, dejó en la calle a decenas de comerciantes que habían invertido sus ahorros en el Mercado.

Sin embargo, no todo fue acabado por las llamas; manos inescrupulosas saquearon todo lo que pudieron de los locales comerciales.

Al finalizar la noche de aquel triste 26 de enero, el resultado no podía ser peor. Ocaña se había quedado sin su histórico Mercado Público.

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¿UN MAL NECESARIO?

Pero todo no fue tristeza y desolación. El incendio de este importante sector comercial destacó una cualidad típica de los ocañeros: La Pujanza.

Todos aquellos comerciantes afectados, se recuperaron de ese trago amargo, tomaron nuevas fuerzas y pidieron préstamos para reconstruir el escenario.

Fue así como después de 70 años de haberse construido, el Mercado Público fue un ave Fénix: se levantó de las cenizas.

Hoy, Ocaña cuenta con un Mercado con mucho mejor ambiente, nuevos productos y una edificación mucho más compacta que la anterior.

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