El color de la edificación ha producido tanto amores como odios / Foto Duvan F. Jaimes.

A través de un espacio amplio, libertad de pensamiento y sobre todo amor al arte, Carlos Andrés Morales Pérez, fundador del proyecto, pretende potencializar la cultura artística en la provincia de Ocaña.

Dicen por ahí que en la ‘Villa de los Caro’, todo está por hacer, pero nadie hace nada. Ideal al que Carlos Andrés Morales Pérez ‘tachó’ con un proyecto transformador.

Se le llama ‘La Casa Amarilla’, y está ubicada en la Carrera 9 número 10 – 19 o a lo ocañero, diagonal a la puerta falsa de la Iglesia de San Francisco.

Carlos fundó este lugar en compañia de su novia Patricia Luna Gómez.

Desde allí se espera cambiar la realidad artística de la ciudad, con una estrategia direccionada a la formación de nuevos talentos y el fortalecimiento de los existentes.

En este maravilloso lugar es donde la imaginación y el talento innato de todos los ocañeros podrán ser interpretados en obras de arte, está abierto al público en general desde el pasado 15 de noviembre.

¿Por qué nace ´Casa Amarilla’?

Para Carlos Andrés, artista plástico de profesión y fundador del lugar, en nuestra población las entidades culturales son muy rígidas para promover el arte.

Esta realidad lo motivó en la creación de ‘Casa Amarilla’, el área predilecta para artistas emergentes que se constituye en un espacio natural para trabajar el arte en todas sus facetas.

Este artista que laboró por años en la Escuela de Bellas Artes de Ocaña, ha decidido compartir con sus coterráneos la colorida casa de sus amores.

Morales dice que la casa fue pintada de amarillo porque le encanta este color, que tiene una excelente longitud de onda y un alto nivel de recordación. Quien ha pasado por allí, nunca olvidará su ubicación.

Una esperanza cultural

En Ocaña se necesita cambiar la mentalidad artística a través de un espacio creativo. La ‘Casa Amarilla’ es algo que no teníamos pero que realmente necesitábamos.

Desde allí se espera asesorar de manera meticulosa a nuevos y viejos artistas, donde puedan desarrollar sus ideas por medio de una educación transversal.

Lo cotidiano de nuestro terruno se convierte en arte en ‘Casa Amarilla’.

Cualquiera puede hacer parte de ‘Casa Amarilla’, todos somos artistas desde bebés. El dibujo es el primer lenguaje que desarrollamos en la vida.

Desde allí se espera depurar ese talento innato y convertirlo en una identidad artística, que pueda hacer de Ocaña un oasis cultural de Colombia.

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