Camila pidió que no revelaramos sus apellidos.
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Camila, una bella joven ocañera vivió uno de los momentos más tristes y angustiantes de su vida cuando caminaba por la avenida Francisco Fernández de Contreras.

El pasado jueves 20 de febrero, una mujer vivió un verdadero calvario cuando caminaba rumbo a su casa por la avenida Francisco Fernández de Contreras.

El episodio fue narrado por Camila en su perfil de Facebook, lo que generó miles de compartidos y mensajes de apoyo por el acoso.

Aquí empezó su calvario.

Lo vivido por esta joven ocañera no fue más que una de las decenas de historias de mujeres que sufren el acoso callejero en nuestro municipio.

Según cifras de la Fiscalía General de la Nación, tan solo en el año 2018 se recibieron en esta entidad 11.098 denuncias. La cifra real es abismal.

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EL RELATO

Contó Camila que olvidó el dinero del pasaje y decidió caminar hasta su casa. Transitaba por el sector de La Primavera cuando se percató que alguien la seguía.

Ahí empezó el suplicio. La joven cruzó la calle y el acosador también, entró a una tienda para despistarlo, pero al salir el hombre seguía a su acecho.

Este es el relato conocido de lo que sucede a diario en nuestro municipio.

Mientras la mujer caminaba con más prisa y viendo como este hombre aceleraba sus pasos para alcanzarla, su estado de ánimo empezó a deteriorarse.

Sola, al final de la tarde y viviendo su propio calvario Camila trató de acelerar más sus pasos, pero los nervios se convertían ahora en su peor enemigo.

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ERAN DOS ACOSADORES

Cuenta la joven que al pasar por CocoDisk, había una camioneta blanca parqueada a la cual no le prestó atención, pero la camioneta también la empezó a seguir.

El enfermo sexual de a pie se hacía señas con su compañero en el vehículo, ¡iban por la joven! El pánico floreció en Camila, quien empezó a llorar desesperadamente.

Los policías abandonaron su oficio de brindar seguridad. / Foto de Publimetro.

Ya en el ‘Kiosko’ del primero de mayo, visualizó a dos policías a quienes le pidió ayuda ante los acosadores. Los policías empezaron a interrogarla sin prestar atención alguna.

Narra Camila que la respuesta de los uniformados fue señalar su vestimenta, en vez de brindarle ayuda. ¿Acaso vestir saco y pantalón es motivo de acoso callejero señores Policías?

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ÁNGELES DE SAN RAFAEL

Después de recibir la denuncia verbal y conocer a los abusadores, los agentes no brindaron ayuda y la joven mujer continuó su suplicio. ¡No hay derecho!

Impotente, con rabia y en un mar de lagrimas Camila siguió caminando hasta que frente a la iglesia de San Rafael dos jóvenes se percataron de la situación.

Uno de ellos la tomó en sus brazos como si fuera un amigo de años. La acogieron, hablaron con ella como conocidos y los acosadores huyeron. ¿Comprenden policías?

Los ‘ángeles de San Rafael’ embarcaron a Camila en el bus hasta su casa y esta joven pudo contar su historia. Ni una Más, por favor, todos ayudemos a combatir el acoso.

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